Esta semana hemos descubierto un nuevo término que trata de poner nombre a una tendencia común en la arquitectura internacional. Se trata del “greenwashing” o “lavado verde” de los edificios construidos recientemente y que como su nombre indica consiste en enfatizar aquéllos elementos o sistemas “verdes” del edificio para dotarlo de una apariencia sostenible ocultando el verdadero diseño que en muchas ocasiones se realiza de forma convencional. En muchos casos los sistemas de eficiencia energética no funcionan o simplemente se han introducido en el diseño para cumplir la normativa. Pero cualquier recurso es válido para elaborar a posteriori coloridos esquemas de funcionamiento climático que ilustrarán las páginas de la última publicación de “edificios verdes” –por supuesto impresa en papel no reciclado proveniente de bosques no certificados como sostenibles-.
Wikipedia describe esta tendencia como una forma de “marketing verde” utilizada por organizaciones que quieren mostrarse a la opinión pública como respetuosas con el medio ambiente con el objetivo de obtener mayores beneficios pero que en realidad esconden Sigue leyendo











